Ya en la fase de desarrollo, estos estudios son cruciales para establecer la formulación y determinar las condiciones óptimas de almacenamiento.
También son útiles durante la industrialización y necesarios durante el registro reglamentario de lotes clínicos y comerciales para demostrar que el producto sigue siendo seguro y eficaz hasta la fecha de caducidad.
Además, deben realizarse después de cualquier cambio en la formulación, el proceso de fabricación o el envasado.
Por último, los estudios de estabilidad continuos suelen ser necesarios para controlar la calidad del producto en el mercado y cumplir los requisitos de las autoridades sanitarias.